Justicia, Paz, Integridad<br /> de la Creación
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Divagaciones sobre el tema de la ecología

13.10.2013 Autor Anónimo Traducción de: Jpic-jp.org Quien tenga más de 50 años puede entender... y sonreír!

En la caja de un supermercado una anciana señora pide una bolsa de plástico para poner las cosas que acaba de comprar. Un joven detrás de ella murmura acerca de la falta de respeto por el medio ambiente y dice que la gente de esa generación no entiende cuanto hacen a la ecología.

“Los jóvenes vamos a estar en problemas por todo lo que las generaciones anteriores han consumido con tanta inconsciencia”, dice a media voz.

La anciana, después de un momento de vacilación, le pide disculpas al joven diciendo: “Lo siento mucho, en mi tiempo no había movimientos ecológicos”.


A lo que el joven contesta: “Es gente como usted que utilizan mal todos los recursos los que hacen incierto el futuro”.

“Es cierto -contesta la anciana un poco nerviosa- pero en mi tiempo las botellas eran sólo de vidrio y se devolvían; luego eran enviadas para que fueran lavadas, esterilizadas y llenadas de nuevo. Las botellas se reciclaban sin saber de ecología.
En mi época, las escaleras se subían a pie, no había ascensor ni siquiera escaleras mecánicas. No se tomaba el carro para hacer unos pocos kilómetros o, en algunos casos, unos pocos de cientos de metros y se iba caminando hacia el centro de la ciudad o a las tiendas, aunque es cierto, no sabíamos de movimientos ecologistas.


No teníamos pañales desechables y los de los niños se lavaban y se volvían a usar y a lavar. La ropa se secaba colgándola de una cuerda y no en secadoras de 3000 watts: ¡se utilizaba de verdad la energía eólica y la energía solar! Y la ropa pasaba de un hermano a otro, se la remendaba y reutilizaba sin tirar nada. Pero, tienes razón, no sabíamos la importancia de la ecología.

Había una sola televisión (cuando la había) o una radio solamente en la casa, no en cada habitación. Y la televisión tenía una pantalla pequeña y no con tamaño casi igual al de una sabana. Los relojes también de alarma se cargaban día tras día y, en la cocina, para la preparación de la comida no había aparatos eléctricos que evitan la fatiga pero consumen vatios y vatios para el beneficio de aquellos que producen electricidad incluso a expensas del medio ambiente.
Cuando se embalaban artículos frágiles para ser enviados por el correo, se utilizaba las páginas de los periódicos o la guata de las cajas a desechar, no se usaba poliestireno ni había plástico.

No teníamos cortadoras de césped y se utiliza solamente la gota gorda del codo. Trabajábamos “físicamente” y no había necesidad de ir al gimnasio para utilizar cintas de correr que, por cierto, funcionan con la electricidad. Pero, es cierto, no sabíamos de cuestiones ecológicas.

Cuando uno tenía sed bebía el agua de la fuente y no de botellas de plástico que después se desechan. Los estilográficos se rellenaban con tinta desde pequeños frascos y no se utilizaban bolígrafos desechables. A las navajas de afeitar se le cambiaba la hoja de vez en cuando y no se tiraba toda la maquina como se hace hoy con la mayoría de ellas. Pero, es cierto, no se hablaba de ecología.

La gente para moverse utilizaba el autobús y el tren; los niños iban a la escuela en bicicleta o a pie y los padres no utilizan el carro como un servicio de taxi. Lo mismo dígase para las actividades de la tarde. Los estudiantes usaban los mismos bolsos durante años y los cuadernos se utilizaban año tras año, no como hoy que hay el diario a la moda, el bolso de último grito, los bolígrafos o la goma de borrar especiales. Pero, es cierto, no sabíamos de temas ecológicos.
Sólo había un enchufe por habitación, no como ahora que parece vivir en una planta de energía.

Por lo tanto, se me ocurre decir: antes de hablar, no sería mejor pensar!”

Y mientras miras estas esplendidas fotos de África (PP Imagenes de Africa), piense si son los demás o nosotros los que deben cambiar estilo de vida.

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